domingo, julio 30, 2006

Sabiduría materna


"El espirítu nunca envejece, es el cuerpo el que poco a poco te hace saber que estás volviendo viejo"...afirma mi madre, al hablar de mi abuela y de todas sus amistades mayores de 70 años que tienen que afrontar esa dura realidad donde tu cuerpo no va de la mano con tus ganas de vivir.
Esta tarde, fui testigo de excepción de la sabiduría materna cuando comprobé como mi mas querida tía abuela atraviesa una depresión porque su oculista le ha dicho que no hay marcha atrás en la pérdida de la vista del único ojo que funciona.
Ella, una mujer vital que está cercana a cumplir los 90 años, se ha deprimido como si fuera una adolescente: encerrada en su cuarto viendo televisión durante el día y con insomnio por la noche.
Perder la vista.
Que todo se vuelva negro.
Que poco a poco, dejes de ver el colorete que te pondrás cada día -ella es una mujer muy coqueta-, tu vestido favorito, el rostro de tu hijo al decirte te quiero, el médico que te parece un churro y que siempre te riñe con una sonrisa si te portas mal, o leer las novelas románticas en inglés que te hacen soñar con tu esposo que ya no está y que también era un churro.
Que tu contacto con el mundo ya no dependa de un abrir y cerrar de ojos.
Me di cuenta citando a la niña argentina Mafalda del dibujante Quino, que mis penas "son de morindanga" al costado de las suyas...

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